Porciones: 4
Los chiles
secos, como el chile ancho, se conservan más tiempo pero son más difíciles para
rellenar. Se secan con distintos métodos: al sol, sobre la tierra, en la
planta, ahumados o en hornos especiales.
Ingredientes
4 chiles
(pimientos) poblanos secos
1 taza de
harina
1 taza de
queso cheddar rallado
1 ½ tazas de
aceite de maíz
2 tomates
3 huevos
1 cebolla
1 cda. de
aceite
1 diente de
ajo
½ cdta. de
pimienta
½ cdta. de
sal
Preparación
1.- Corta
los tomates en daditos pequeños, sin piel ni semillas; escúrrelos. Pica la
cebolla y los ajos y fríelos en una sartén con un poco de aceite; luego
incorpora los tomates, la sal y la pimienta. Cocina unos 5-8 minutos a fuego
bajo y remueve regularmente. Reserva. 2.- Coge los chiles y hazles un corte
longitudinal para poder quitarles las venas y semillas. Remójalos en agua unos
minutos. 3.- Rellena los chiles con el queso rallado, ciérralos con un palillo
y pásalos por harina.
4.- Separa
las claras de las yemas. En un cuenco, bate las claras a punto nieve y luego
incorpora las yemas de una en una, pero mezclando suavemente para que no se
bajen las claras. 5.- Introduce los chiles de uno en uno en el huevo y luego
sumérgelos en una sartén grande con el aceite a temperatura media-alta. Dóralos
de ambos lados, retíralos y colócalos sobre una bandeja con papel de cocina.
6.- Pásalos a una fuente y cúbrelos con la salsa de tomates caliente.

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