Por Mario SALAMANCA RODRÍGUEZ
Cántico de Redención
¡Dios el señor! To soy tu Dios, poderoso y grande
En la tierra, en las galaxias, en los cielos de los cielos
Alza tus ojos, ved; cuán grande es el en los mundos
Siderales, veréis como macha, firmes y delante.
Marchemos hijos de las naciones, sin temor alguno
Al decir extiende tus manos, sobre los hijos e hijas
De todos tus hermanos, como mantos celestiales
Engrandeciendo, grandemente al que te envió
Marchemos a los valles, campos, montes y colinas
Aldeas, barrios, grandes y pequeñas ciudades
Fortaleza mía, dios de mis padres te alabaremos
Al contemplar la luna, las estrellas y los cielos.
Al ver brillar el sol en su cenit, con poder y majestad
Tu mano poderosa me ha librado de negras angustias
Con grandeza y poder derribaste ha enemigos
Mi alma se saciará, no repartiendo despojos
Con misericordia ha naciones y lenguas redimiste
Por caminos de santidad a tu santa morada
Al contemplar los cielos, al oír tu voz, me redimiste
¿Quién como tú, mi señor entre los Dioses? En grandeza
Los valientes de las tierras, jefes de ejércitos con poder
La grandes de tu brazo, con poder, he infinito amor,
Marchando en pos de victorias, adelante a tu presencia
Pueblos, tribus y naciones han llegado a tu morada
¿Quién como mi dios, magnífico en santidad? En prodigios
En maravillosas hazañas en ejércitos poderosos e invenciones
Senaquerib rey sirio, herido en la heredad de los montes
Ciento ochenta y cinco mil, en el campamento el ángel mató, en pos
Grande es él, rompió las cadenas por ti y por mí en la cruz
Como poderoso gigante, mis enemigos no prevalecerán
A él encomiendo mi causa, a decir la historia antigua, sin vejez
Delante de ti, camino de muerte y camino de vida y salvación
Oíd palabra del señor; libra al oprimido de mano del opresor
Elude la maldad; si él te guía, no tendrás temor
En el valle a mi señor diré, tu voluntad haré
Al desierto iré, sin dilación, con su poder, yo venceré
El señor dirige mi inseguro pie, en plena gloria me despertará
Fie testigo sin cesar de día y de noche a mi lado está
En tierra, aire y mar, escucho su benigna voz
Cada día quiero trabajar, mi anhelo es orar, ¡Oh día feliz!

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