El oso y el Puercoespín
Por Alejandro MARIO FONSECA
CHOLULA.- Los Estados
Unidos son todavía una gran potencia mundial. Los únicos que le disputan ese
liderazgo son China y la Comunidad Europea con Alemania como líder. La economía
mexicana, como la de muchos otros países, depende en gran medida de lo que las
corporaciones norteamericanas hagan o dejen de hacer.
Mientras que los líderes chinos se ríen de Trump y se aprestan para
aprovechar los mercados que muy pronto quedaran a la deriva; los europeos,
aunque preocupados por afectaciones menores, seguirán con su proyecto de
transición hacia una economía de bajo carbono y de capitalismo redistribuido.
No quiero caer en el tremendismo, pero la verdad es que aquí en México
la plutocracia aliada con el crimen organizado, con honrosas excepciones, no
cuenta con un Plan de Desarrollo auténticamente nacional. Desde el sexenio de
Miguel de la Madrid hasta el actual, le han apostado todo a “enganchar” nuestra
economía a la norteamericana: su prioridad ha sido y es, atraer inversiones a
como dé lugar.
Y para no caer en la desazón, en el desaliento y en el inmovilismo,
tenemos que hacer algo por nosotros mismos. Por lo pronto hay que empezar por
no perder el buen humor que siempre nos ha caracterizado, aún en los peores
momentos.
Un Poco de Buen Humor
Amable lector, lo invito a disfrutar el cartón editorial de Calderón
del día de hoy 20 de noviembre en el diario Reforma, está genial y disponible
en internet. Se basa en un texto que escribió Jeffrey Davidow, ex embajador de
Estados Unidos en México de 1998 a 2002, titulado El oso y el puercoespín
(editado por Grijalbo en 2003).
El cartón inicia con una caricatura de una pareja típica de
agricultores blancos, protestantes, hay que ver sus caras (los que votaron por
el psicópata): “Pensar que Donald Trump va a moderarse es una ingenuidad, este
megalómano desde hoy ya busca reelegirse… y para ello tendrá que cumplirle a
sus electores de las muchas tonterías que les prometió”.
En la segunda franja dibuja al líder de Corea del Norte sonriendo con
dos misiles nucleares en las manos y continua: “No va a serle fácil
¿desproteger a Japón y Sud Corea? ¿Alentar que se armen por su cuenta? Solo que
quiera una carrera nuclear en Asia, con los dados a favor de China y Kim
Jong-Un”.
Más abajo se pregunta ¿Guerra comercial con China? ¿Con la enormidad
de bonos de deuda gringa que posee ese país? (La caricatura es un dragón feliz
de la vida comiendo arroz) Sería suicida, si de por sí al abortar el TPP les
está entregando completita la cuenca del Pacífico.
Después viene la caricatura que más me hizo reír: una edecán de las
que aparecen en los “talk shows” levantándole la mano a un Putin fisiculturista
desnudo: “¿Abandonar a su suerte a la Unión Europea? ¿A la OTAN? ¿En serio? ¿A
cambio de qué? ¿Un casino en Moscú?
Continua: Por lo mismo me temo que lo más redituable, y menos
arriesgado (para él) sea agarrarnos a los mexicanos de sus puerquitos (la
caricatura es un cerdito que porta una camiseta de la selección mexicana de
futbol, que se pregunta ¿oink? ¿yo?) Jeffrey Davidow escribió hace tiempo un
libro sobre la asimetría entre México y los Estados Unidos. Lo tituló “El oso y
el puercoespín”.
Y ya para rematar, un Donald Trump convertido en un oso güero que acaba
de ser atacado por un puercoespín diminuto y sonriendo con malicia: “…y no sé
ustedes, mejor ser puercoespín que puerquito de nadie, digo yo, afilemos
nuestras púas y hagámosle hacer a Trump el oso de su vida”.
Reflexión Final
Davidow retoma una fábula que le sirve como hilo conductor. Estados
Unidos es un oso que por su misma fortaleza actúa torpemente y que, en
ocasiones, pasa largos periodos de hibernación en que ignora la presencia de su
vecino el puercoespín. México es ese animal pequeño y a veces temeroso que, a
pesar de su aparente vulnerabilidad, tiene espinas que lo protegen de una
posible embestida. Estados Unidos puede pisar al puercoespín, pero no lo hace;
¿acaso vale la pena la espinada cuando se puede llevar la fiesta en paz? Según
Davidow, esta metáfora retrata el signo de las relaciones entre los dos países:
la imposibilidad de ir más allá debido a la mutua ignorancia que no permite a
la arrogante sociedad estadounidense entender a sus resentidos vecinos del sur
y viceversa. (Reseña de Froylán Enciso, Colegio de México).
Y ya para terminar, regreso a lo que comentaba en mi artículo anterior.
Además del buen humor hay que actuar desde lo local y en esta lógica conviene
poner atención a lo que algunos comités ciudadanos están haciendo en la Ciudad
de México. A partir del famoso Presupuesto Participativo, están impulsando
ideas innovadoras para contribuir al cuidado del medio ambiente y al mismo
tiempo conseguir ahorros a la economía familiar. (Continuará).
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