De:
Arqueología Mexicana
CHOLULA.- En el llamado Altar de los
Animales de la Muerte, un cubo de piedra basáltica con relieves en cinco de sus
caras, están representados la lechuza, la araña, el murciélago y el escorpión,
animales relacionados con la muerte, la oscuridad de la noche y sus poderes.
Cada uno
está en una de las caras del bloque, enmarcado por una moldura. En la quinta
cara hay un relieve de Tlaltecuhtli, deidad de la tierra, en su transfiguración
masculina, que en la tradición escultórica mexica se colocaba en contacto con
la superficie.
Tlaltecuhtli,
como señor de la Tierra, tiene atributos de Tláloc, dios de la lluvia:
colmillos (a), anteojeras (b) y un tocado cuadrangular con círculos de clara
influencia teotihuacana (c). Está de frente en posición de parto de las mujeres
mexicas.
En las
manos, codos y rodillas se ven cráneos (d). En el estómago tiene dos círculos
dentro de los cuales hay un quincunce (e) con la representación de un
chalchíhuitl (f), piedra preciosa, que representa el quinto rumbo del universo
–el centro–, el interior de la Tierra. Los dos círculos representan los bordes
de una apertura. El chalchihuitl también representa el corazón, la ofrenda
máxima que los hombres daban a los dioses de la Tierra.
Esta
publicación es un fragmento del artículo “Altar de los Animales de la Muerte”,
del autor Daniel Díaz, y se publicó íntegramente en la edición regular de
Arqueología Mexicana, núm. 94, titulada La música prehispánica. La voz de los
dioses.

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