POR ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR***
CHOLULA.- Raquel y Miguel llevan doce
años de novios y cada uno vive en la casa de sus padres. Han ido retrasando la
boda porque primero quieren tener una estabilidad económica. Miguel trabaja en
un banco y espera que dentro de poco lo nombren director de una sucursal, con
eso y con el sueldo de Raquel podrán comprar la casa de su vida, que hasta
tiene ‘jacuzzi’ en una terraza. Así podrán tener muchos hijos, ya que la casa
de sus sueños tiene cinco habitaciones y seis baños, además está muy cerca de
un colegio muy exclusivo.
María tiene
34 años y ya tiene tres títulos universitarios, derecho, ciencias empresariales
y psicología empresarial. Ahora está pensando en empezar otra carrera,
marketing. María nunca ha trabajado, siempre ha estado estudiando. Vive con sus
padres. Es la quinta hija, la pequeña, sus hermanos ya se han ido a hacer su
vida hace muchos años. Sus padres están preocupados porque a ella sólo le
interesa ir a la universidad, nunca ha tenido novio, no sale los fines de
semana y creen que debería ya buscar un trabajo. “Nosotros somos ya mayores y
no vamos a vivir mucho más tiempo, no podemos permitir que tenga tres carreras
universitarias y no tenga un trabajo”
Hugo trabaja
en una empresa manufacturera como mozo de almacén. Su afición es inventar
cosas. Desde hace diez años, en sus horas libres, está creando un sistema que
facilite la eliminación de residuos en las secadoras de ropa. Hace diez años ya
le funcionaba el invento, pero desde entonces ha ido perfeccionándolo, tratando
de eliminar algunas piezas, tratando de hacerlo más sencillo. Cualquier empresa
que venda secadoras de ropa se lo compraría, porque sería algo diferente a las
otras marcas. Pero Hugo cree que todavía no es perfecto, que tiene que hacerlo
mucho más fácil.
¿Qué pasará
si a Miguel no lo nombran director? ¿No se casarán y no van a tener hijos
porque no pueden comprar la casa de sus sueños? Si sus padres mueren, María no
va a tener un medio de vida, aunque tenga cuatro carreras universitarias. Hugo
nunca va a encontrar el sistema perfecto. Dentro de veinte años seguirá
tratando de hacerlo más sencillo.
Hay un dicho
que dice “No esperes a que llegue tu barco, ¡nada hasta él!”. Es importante
reflexionar, calcular lo que puede ocurrir, tener control sobre lo que puede
pasar. Pero, como dice Goethe, quien mucho reflexiona no siempre toma la mejor
decisión o como digo yo “Mucho análisis provoca parálisis” Hay que vivir el momento presente. Si en este
momento tenemos una opción determinada, aprovechémosla, no podemos quedarnos
quietos hasta que aparezcan otras opciones en el futuro. ¿Qué opciones tenemos
en este momento? Pongámoslas en marcha, pasemos a la acción. Además en mi
experiencia he podido ver que una vez que empiezas a moverte empiezan a salirte
nuevas oportunidades.
Raquel y
Miguel pueden ir a vivir juntos a una casa más humilde y llevar a sus hijos a
colegios menos privilegiados. Si Miguel consigue llegar a ser director,
entonces tendrá otras opciones, que en estos momentos no tiene. María puede
empezar a trabajar y seguir estudiando. Hugo puede patentar ya su invento,
venderlo a alguna empresa y seguir perfeccionándolo.
A partir de
hoy comienza lo mejor de tu vida.
Te agradezco
tu tiempo y no dudes en llamarme si quieres algún consejo.
*** ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR es economista de la Universidad de las Américas Puebla, tiene
estudios de economía en STATE UNIVERSITY OF NEW YORK, Maestro en Alta Dirección
de Empresa por el IPADE, ha sido catedrático de la BUAP, IBERO, UDLAP y UPAEP.
También ha colaborado como columnista del Periódico “El Financiero Golfo
Centro” y es orgullosamente Cholulteca.


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