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La Gloria Venidera me Espera

Written By Unknown on domingo, 8 de febrero de 2015 | 11:13




CHOLULA.- Nívea será; nívea serán la vestidura celestial, nos dará Jehová, nuestro señor, donde luz del sol no habrá, pues sublime brillará, la sonriente faz del salvador Níveo vestido de luz, sublime don celestial, para los hombres y mujeres la muerte no es el fin; somos peregrinos transitamos en medio de sufrimientos y dolor. ¡Hay vida después de la muerte. ¡Todos deseamos saber que hay que nos espera! San Pablo vio de frente, preguntó ¿Dónde está oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado la ley. Más gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo, I. CO. 55-56-57. Hombres y mujeres tan oído que Dios ha preparado un lugar en el cielo para cada uno de nosotros, -el ser humano sufre en su interior, hay temor, hay miedo a enfrentar la muerte-. 

Dios nos da esperanzas es la siguiente: En la casa de mi padre, muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os prepare lugar vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis, Jn. 14 2-3. Aquel lugar es lo mejor que cualquiera cosa aquí en la tierra, porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor, Fil. 1-23. La gloriosa esperanza en el hogar por la eternidad en el cielo, Cristo antes de morir habló a sus discípulos de un lugar para sus hijos, los que han partido de este mundo para estar presentes al Señor, en el hogar celestial. Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al señor, 2. Co. 5-8. 

El hogar en el cielo será permanente por toda la eternidad. Luego nosotros los que vivimos los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el señor. I. Ts. 4-17. Aquí en la tierra hay aflicciones, enfermedades, escases, dolor, y llanto, disgustos, tal parece todo es horrible reinando la infelicidad y la ruina en la vida del ser humano, -aquellos que no han nacido en la vida espiritual-. 

Todo tiene su encanto en la vida hay hermosura las grandes montañas que observamos a nuestro alrededor, la naturaleza es hermosa, del apacible cielo estrellado al contemplarlo en la noche, la luz de la luna en los campos y ciudades, la hermosura de colores, de las flores perfumadas, los árboles frondosos meciéndose con el apacible viento de día y noche, las nubes derramando gotas de agua dando vida a la tierra todo es hermoso. El cielo un hogar donde reina la felicidad, no hay pecado, no hay tristeza, no hay dolor, no hay enfermedad, no hay sufrimiento, nunca más habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron, Ap. 21-41. 

Cuando el estado emocional es bueno saldrá de la boca y labios cánticos, todos cantamos, canciones y música en el cielo “Un cántico nuevo”, en el cielo. Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación, Ap. 5-9. Millones y millones las grandes multitudes aclamando pronunciando “Aleluya”, porque el señor nuestro Dios todopoderoso reina, Ap. 9-6. Los profetas, los apóstoles, los hombres y mujeres que sirven a Dios, nuestros familiares, amigos y amistades, reconociendo los rostros de todos ellos. 

Hacia Dios se volverán todos los corazones y las miradas, al contemplar al Rey en su hermosura, y verlo cara a cara, y verán sus rostro y su nombre estará en sus frentes, Ap. 22-4. Algunas veces hemos estado en medio de una multitud en un acto público para ver al dignatario, deseando que reste personaje se percatará de nuestra presencia, en el cielo habrá millones y millones de cristianos, Jesús nos conocerá personalmente a cada uno de nosotros, y nosotros habremos de conocerle. 

Ahora vemos por espejo oscuramente; más entonces veremos habremos de conocerle, ahora vemos por espejo oscuramente; más entonces veremos cara a cara, ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido, I. Co. 13-12. 

El pecado será exterminado para siempre, un nuevo hogar, nuevos cuerpos en el lugar de inmortalidad para el nuevo hombre, porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita; Sorbida es la muerte en victoria, ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde o sepulcro, tu victoria? I. CO. 15-33-54-55. 

Estaremos preparados para “ir al hogar” Níveas ropas sin igual, de los santos noble ideal, llevaremos ante el Rey.
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