Dice el
maestro Rubén Gallardo Mejía, “en lo poco se ve lo mucho” y sin duda es una
sentencia que se cumple; por eso, no es de extrañar que se haya desatado una
guerra sin cuartel por las tesorerías municipales.
En
Cuautlancingo, tal parece ese bastión será para taparle la cola a Filomeno
Sarmiento Torres, pues nada menos que su hermano es el tesorero, con la
complacencia y apoyo decidido de Félix Casiano Tlahque, el que, sin pudor
alguno, grita a los cuatro vientos, que el fraterno de Filo, es una posición de
la cual asume el costo político.
Sin embargo,
estimado Félix, no es cuestión de costo político, sino de rendirle cuentas
claras al pueblo, pues la administración de Filo está en entredicho y el
Congreso del Estado inició un procedimiento de responsabilidades; y, sin duda
alguna, si Filo dispuso de dinero, fue de la Tesorería.
No, mi
preclaro mentor, no es de costo político, ni de arrebato de campaña, es de
definición de lo que será su gestión de poco más de 4 años y medio que le
resta. No es ventilar un video del área de mujeres del baño público de
Cuaxiloa; es facilitar la investigación sobre un hecho delictivo que presumen
los legisladores locales; pero, que se entienda, no de cualquier delito, sino
de desviar recursos públicos; y de haber traicionado la confianza de sus
gobernados.
No apreciado
edil, no es costo político, sino de colocarse del lado de la justicia o de
hacerse cómplice de su antecesor en el cargo. A lo mejor, Félix, parte del
dinero que se utilizó en tu campaña provino de las arcas municipales, pues
defender lo indefendible hace presumir lo anterior.
La BUAP y el
Lobasno
Antes, la
BUAP se significaba, siquiera, por ser rehén de grupos políticos, porros,
divas, rectores; ahora, la casa de estudios vive un oscurantismo inducido; si inducido
por el Lobasno para que la opinión pública se distraiga y se enfríe el brutal
enriquecimiento de su antecesor y del mismo espécimen, con el hecho, de que el
fiel Lobasno, fue el Tesorero de Quique el Enchinado. Par de ratas.
Aguilar
Chedraui, el refriteador
Luego del
boato con el que Jorge Aguilar Chedraui, diputado local, coordinador de la
fracción panista y presidente de la Comisión de Salud presentó, hace unas
semanas, su iniciativa de Ley de Salud. Cabe preguntar ¿cuántos poblanos han
dejado de ser víctimas del maltrato por parte del personal de los nosocomios
públicos? ¿Ya no hay desabasto de medicamentos y de material quirúrgico? ¿las
cirugías y consultas con especialistas ya no se fijan a varios meses? ¿ha
disminuido la mortalidad y morbilidad de mujeres en parto? ¿Las casas de salud
rural han dejado de ser elefante blanco? Etcétera, etc…
Desde que
este servidor cubre el Congreso del Estado, si mal no recuerdo, se han
presentado varias iniciativas de ley o de reformas y adiciones al normativo de
Salud; y le puedo asegurar, que la atención médica del estado, va de mal en
peor; que la mayoría de esas modificaciones son viles refritos; aunque los
“sabios” sustentantes, creen que con agregar o quitar una coma o punto, ya la
pueden firmar como si fuera resultado de concienzudo estudio, investigación y
análisis. Qué conchudez, lo que refleja la poca seriedad con la que se toma al
Colegiado y al pueblo.

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