POEMA
REGRESO publicado 1839
Ramas altas
del día, donde cantan los pájaros
canciones
que lastiman dolientes corazones,
mis poemas
se mueren en los brazos del sábado
cuando el
aire dormita en la piel de las flores.
Yo no quiero
volver una noche de luna
y encontrar
mis calandrias y mis pobres gorriones
ateridos de
frío en la palabra: “Nunca”,
recordando
la magia de la palabra: “Entonces”.
No quiero
resbalar en ranuras del tiempo
y perderme
en los ecos oscuros de la vida,
quiero
habitar el rostro del formidable espejo
que el
porvenir presenta en las puertas del día.
Quiero
llevar fanfarrias a míticos edenes
que muestran
espejismos y rayos de esperanza,
y estar bajo
del árbol que vive para siempre
vedado por
el filo de flamígera espada.
Y cuando las
alondras de los bosques festivos
lleguen a
los contornos de mis prados mejores;
declamar
solamente para viejos amigos
lo escrito
alguna vez... no sé cuándo ni dónde.

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