Continuación
CHOLULA.-Acaso me digáis que la belleza
exterior del mundo se ha alejado totalmente de nosotros que el artista no sirve
ya en medio del magnífico ambiente que era la herencia natural de cada cual y
que el arte es muy difícil en nuestra ciudad.
Cuando vais
a nuestro trabajo por la mañana o cuando volvéis de él por la noche tenéis que
cruzar calles de la más necia arquitectura que haya visto jamás el mundo en la
que toda adorable forma griega está profanada y deshonrada, reduciendo las tres
cuartas partes de Londres a no ser la arquitectura más que unos bloques
cuadrados de las más viles proporciones tan alargados que resultan feas y tan
pobres como pretenciosas y las ventanas también.
¿Cuándo
estáis cansado de mirarlas y os volvéis hacia la propia calle únicamente
podréis ver sombreros de tubo, hombres sándwiches en la arquitectura (No es
difícil el arte me diréis en semejante ambiente)?
Evidentemente
lo es pero el arte no fue nunca fácil vosotros mismos no querríais que fuera
fácil es esta una de las más importantes cuestiones del arte moderno. No hay
punto por el cual insistir tanto como sobre la decadencia de las cosas bellas y
cuando el artista no puede nutrir su mirada de belleza, la belleza se aleja de
su trabajo. Cuando Ruskin nos trazó el cuadro de lo que era el ambiente
artístico en otro tiempo, pensaba en el cuadro que se ofrecía a un dibujante de
la escuela gótica de Piza Nicolo Paisano.
A cada lado
de un límpido río no se subían una fila de palacios con arcos deslumbrantes
sobre cada orilla del río había jardines entre las sombras de estos árboles,
pinturas más bellas, mujeres que en Italia hayan existido en canto, en danza y
en todas las artes.
En realidad
para mí la cosa menos artística en nuestro siglo no es la indiferencia del
público por las cosas bellas, sino la indiferencia del artista por las cosas
llamadas feas.
Con estas
palabras damos por terminado nuestras observaciones sobre las conferencias de
Oscar Wilde, a los Estudiantes de Arte.
¿Qué opina
usted, mi estimado lector?
Pensamiento:
Si cantas la belleza, hallarás quien te escuche, aunque estés en el corazón del
desierto.
Gibrán Galil
Gibrán. Poeta libanes,

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