CHOLULA.- No podré seguir así, me
desaliento, me avergüenzo, salgo a la calle y lo primero que hago buscar licor,
al ingerir el licor me emborracho, despierto con una horrible cruda, así me
encuentro y me siento en este estado. Me prometo a mí mismo no volverlo hacer,
a veces ando bien unos días, unas semanas, unos meses, entones caigo otra vez.
Ya no puedo
estar bien, he fracasado, sé que piensan soy una escoria, tengo compañeros de
trago y amigos nos emborrachamos, unos, (as) solteros, otros viviendo en unión
libre, mi compañera una teporochita, estuve casado, tengo hijos, mi esposa ya
no me acepta por culpa del trago. En las comunidades y ciudades en la sociedad
se demuestran ataduras al alcohol, y la
lujuria en los estratos sociales hombres, mujeres, jóvenes, adultos, la tercera
edad. Y dirán a los ancianos de la ciudad; este nuestro hijo es contumaz y
rebelde, no obedece a nuestra voz, es glotón y borracho, DT. 21-20.
“Hay cosas
que tengo que contar a alguien y no puedo”, no0 importa lo que tenga que
contar, son hechos reales… es pornografía, mi tentación es abrumadora no puedo
vencerla al mirar a una mujer, pienso de inmediato en el sexo. Porque lo que
hao no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso
hago, Ro. 7-15.
Esto
describe la vida del hombre y de la mujer, me emborracho, me acuesto a dormir y
despierto en la cama con alguna mujer prostituta, o de la parranda y del trago;
esto borracho y acompañado, nos masturbamos y algo peor ya lo imaginamos,
sabemos está mal lo que hacemos, me siento asqueado conmigo mismo y con las
demás personas. Y si lo que no quiero; esto hago, apruebo que la ley es buena.
RO. 7-16,
Van a
tientas, como en tinieblas, y sin luz, y los hace errar como los borrachos,
Job. 12-25. ¿Cuántas personas en el anonimato escoden y guardan evidencias
personales? ¿Cómo resolver esto? Me pregunto, hay resultados en otros pero no
en mí. ¡No estás solo! Hay varios actores en escena, de manera que ya no soy yo
quien hace aquello; sino el pecado que mora en mí, RO. 7-7.
En mi carne
como hermano no hay nada bueno, siempre hago el mal, tengo algo clavado y no es
bueno; habita en mí; habrá esperanza de vivir rectamente, cuando nacimos fue
bajo pena del pecado, satanás siempre trabaja para mantenerlos bajo pena,
“Cuando Dios te salva, satanás pierde la batalla, el diablo está dedicado a
mantenerme bajo el pecado y no puedo liberarme pro si solo a través de la
carne, que es sexo, borracheras, drogas, pornografía, robos y muerte, porque no
hago el bien que quiero, sino el mal que mora en mí; así que queriendo yo hacer
el bien, hallo esta ley; que el mal está en mí, RO 7-19 al 21.
Cuando peco,
me siento culpable, tú y yo pecamos, el mal está presente en nosotros, nosotros
no somos el mal. Esto no es excusa para pecar, no reine, pues, el pecado en
vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias, RO.
6-12.
Si decimos
que no tenemos pecados, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en
nosotros, sin embargo os escribo un mandamiento nuevo que es verdadero en él y
en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.
I. J. 1-8.
Nuestra
confesión es el paso al arrepentimiento, has confesado tú pecado a Dios, o será
que estás atado al pecado. Lo que estoy haciendo esta mal, odio hacerlo, porque
según el hombre interior me deleito en la ley de Dios, Ro. 7-22.
Hay personas
que se someten a todo tipo de ejercicios para vencer ciertas adicciones, esto
tiene buena voluntad pero no tiene valor alguno contra los apetitos carnales,
tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto
voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo, pero no tienen valor alguno
contra los apetitos de la carne, Co. 2-23.
La gente se
cansa y se aleja de Dios, derrotado y condenado, miserable de mí ¿Quién me
librará de este cuerpo de muerte? RO 7-24.
Ese hombre
miserable yo soy, no soy libre, he fracasado, pero no puedo, la muerte parece
ser li único, hay victoria en Jesús, gracias doy a Dios pro Jesucristo señor
nuestro. Todos deben de saber hay
perdón, en Cristo, él murió por los pecados de la humanidad. Pide a Dios que
revele lo que debes hacer, como es la embriaguez, renuncia al sexo o
inmoralidad de tu cuerpo y perversión, tu cuerpo le pertenece a Dios, como
sacrificio vivo, reserva el sexo de tu cuerpo para tu esposa solamente.
Someteos, pues a Dios, resistid al diablo y huirás de vosotros. Stg. 4-7. Dios
nos ama.

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