POR ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR***
CHOLULA.- Estimado lector, primero
aparecieron los teléfonos móviles y los mensajes de texto. La idea era que
cuantos menos caracteres se utilizaran era mejor, porque teclear en esos
botoncitos es muy difícil.
“Dm q m ams”
Perfecto, yo
nunca he entendido eso, pero acepto que se utilizaran. Después se empezó a
utilizar eso en los emails, cuando todavía no había teléfonos conectados a
Internet, es decir, cuando se enviaban emails a través de las computadoras. Ahí
ya no se necesitaba acortar las palabras, pero muchas personas seguían
haciéndolo.
Con las
redes sociales todo el mundo puede opinar. Lo que antes era una excepción en
los mensajes de texto, ahora es algo común. Posiblemente porque ya nadie lee,
ni siquiera los que estudian preparatoria.
Quien no
sabe construir las frases, no articula bien su pensamiento. Lo que sale por
nuestra boca o por nuestras manos al escribir es fruto de las ideas que tenemos
en nuestra mente. Una persona que escribe así no genera bien sus pensamientos,
es una inculta. Y aunque esté en bachiller es una analfabeta inconsciente. Hay
personas analfabetas que articulan muy bien sus pensamientos.
Esta persona cree
que piensa correctamente, pero no lo hace. La claridad de expresión es una
muestra de claridad de ideas, y ambas se estimulan mutuamente. Si alguien no
tiene claras sus ideas no es posible que las exprese. Si alguien se expresa
como lo hace esta persona no tiene las ideas claras. Existe un lazo muy íntimo
entre la palabra y el pensamiento: las palabras facilitan el pensamiento. El
pensamiento facilita las palabras.
Alguien
dijo: ¡Dadme ideas por palabras! Las palabras se derivan de los pensamientos.
Las ideas nacen en tu pensamiento y saltan hacia tu boca o tus manos. Las
palabras son los clavos donde colgamos las ideas. Cuando alguien no tiene sus
ideas en orden, cuantas más tenga, mayor será su confusión. La vida de cada
cual depende de la idea que de ella se tiene. Las ideas hacen al ser humano.
Según ellas
son, el ser humano es. Los hechos humanos no son otra cosa que ideas puestas en
acción. Nuestras vidas son las obras de nuestros pensamientos.
Decía
Fenelón: “El genuino buen gusto consiste en decir mucho en pocas palabras, en
escoger nuestros pensamientos, ordenar las palabras y hablar serenamente”.
Todo lo que
puedes conseguir en tu vida es el resultado directo de tus pensamientos.
Te agradezco
tu tiempo y no dudes en llamarme si quieres algún consejo.
*** ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR es economista de la Universidad de las Américas Puebla, tiene
estudios de economía en STATE UNIVERSITY OF NEW YORK, Maestro en Alta Dirección
de Empresa por el IPADE, ha sido catedrático de la BUAP, IBERO, UDLAP y UPAEP.
También ha colaborado como columnista del Periódico “El Financiero Golfo
Centro” y es orgullosamente Cholulteca.


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