Por Mario SALAMANCA RODRÍGUEZ
Noche de Paz
CHOLULA.- Noche de paz,
noche de amor, todos duermen en derredor, entre los astros que esparce su luz,
bella anunciando al niño Jesús, brilla la estrella de paz, brilla la estrella
de paz, ¡Noche de paz, noche de amor! Oye humilde el fiel pastor, coros
celestes que anuncian salud, gracias y glorias en gran plenitud, por nuestro
buen redentor. ¡Noche de paz, noche de amor! Ved, que bello resplandor luce en
el rostro del niño Jesús, en el pesebre, del mundo de luz, astro de eterno
fulgor, astro de eterno fulgor, y dio a luz a su hijo primogénito, y lo
envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos
en el mesón. LC. 2-7.
Los ángeles y los pastores.- Había pastores en la misma región, que
velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre sobre su rebaño y he aquí,
se les presentó un ángel del señor, y la gloria del señor los rodeó de
resplandor, y tuvieron gran temor, pero el ángel les dijo: No temáis, porque he
aquí os doy nuevas e gran gozo, que será para todo el pueblo, que os ha nacido
hoy, en la ciudad de David, un salvador que es Cristo el señor, esto os servirá
de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre, y
repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales,
que alababan a Dios, y decían: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra
paz, buena voluntad para con los hombres. Sucedió que cuando los ángeles se
fueron e ellos al cielo, los pastores dijeron unos a otros: pasemos, pues,
hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el señor os ha manifestado.
Vinieron pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José y al niño acostado
en el pesebre, y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca
del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les
decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón, y
volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que
habían oído y visto, como les habían dicho. LC. 2-7 al 20.
Presentación de Jesús en el templo.- Cumplidos los ocho días para
circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto
por el ángel, antes que fuese concebido, y cuando se cumplieron los días de la
purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén
para presentarle al señor como está escrito en la ley del señor: Todo varón que
abriese la matriz será llamado santo al señor, y para ofrecer conforme a lo que
se dice en la ley del Señor, un par de tórtolas, o dos palominos, y he aquí
había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso,
esperaba la consolación de Israel; y el espíritu santo, que no vería la muerte
antes que viese al ungido el señor, y movido por el espíritu, vino al templo, y
cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él
conforme al rito de la ley, y él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios,
diciendo: Ahora, señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de
todos los pueblos Israel. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que
se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, este
está puesto parta caída y para levantamiento de muchos de Israel, y para señal
que será contradicha. LC. 2-2L al 34.
Nuestra patria canta alegre en el tiempo de la navidad pues ya sabe
que en pesebre Jesús trajo libertad, hoy gozosos celebremos la venida del
señor: Elevemos nuestro canto al santo de Belén ¡Cristo Jesús nació! Dios te
ama.

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