Por Mario SALAMANCA RODRÍGUEZ
El Eterno Refugio de Dios
CHOLULA.- Hay momentos que
las palabra no me alcanzan, para decirte lo que siento por ti, mi buen Jesús,
yo te agradezco por todo lo que has hecho, por todo lo que haces, por todo lo
que harás, el eterno refugio Dos, y acá abajo los brazos eternos, el echó delante
de ti el enemigo, y dijo: Destruye, DT. 33-27. Vivimos tiempos peligrosos de
temor y falta de seguridad, desfalleciendo los hombres por el temor y la
expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra porque las potencias de
los cielos serán como vidas, Lc. 21-26.
“Un refugio seguro para el hombre”, hay muerto espiritual y amenazas a
destruir el alma, es urgente un refugio seguro para todos; porque somos
pecadores, por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios, RO.
3-23. El que en él cree, no es condenado, pero el que no cree, ya ha sido
condenado, porque no han creído en el nombre del unigénito hijo de Dios. JN.
3-18. “El día del juicio se aproxima”, y no podremos salvarnos por propios
esfuerzos y nuestras obras, porque tu alma y la mía es de valor incalculable,
de infinito valor, y de la manera que está establecido para los hombres que
mueran una sola vez, y después de esto el juicio, RE. 9-27.
“Dioses el eterno refugio”, el que no se refugia se perderá, en
tiempos de pruebas, en conflictos armados, algunos confían en refugios débiles
e ineficaces y perecen en lo espiritual, hay quienes confían en lo que no
pueden salvar, en su dinero, en ídolos hechos por manos de hombres, no te
escuchan aunque tienen oídos, no te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
que está en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra, no te inclinarás a ellas, ni las honrarás porque yo soy Jehová tu Dios
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera
y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a
los que me aman y guardan mis mandamientos, no tendrás dioses ajenos delante de
mí, EX. 20-3 al 6.
Hay mujeres y hombres que son indiferentes,” el único refugio es el
eterno Dios”, dijo Jehová: Es mi roca y fortaleza, y libertador, Dios mío,
fortaleza mía, en él confiaré, mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto
refugio, salvador mío de violencia me libró, 2. S. 22-2-3. Porque os acordáis
hermanos de nuestro trabajo y fatiga, con trabajo de noche y de día, para no
ser gravoso a ninguno de vosotros os predicamos el evangelio de Dios, vosotros
sois testigos, y Dios también cuan santa, justa e irreprensiblemente nos
comportamos con vosotros los creyentes, I. TS. 1-9-10.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más, tenga vida
eterna, Jn,. 3-16. Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por
él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos He. 7-25.
¿Cómo entrar al refugio y escapar de la ira venidera? Confesando perdida, y él
nos dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo,
conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en
los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos vosotros viviendo en
otro tiempo, en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y
de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los
demás. EF. 2-1-2-3.
Descansando bajo el abrigo de su sangre que nos limpia, pero si
andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con oros, y la
sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo pecado, I. JN. 1-7. El que cree en el hijo tiene vida eterna, pero
el que rehúsa creer en el hijo no vera la ida, sino que la ira de Dios, está
sobre él, JN. 3-36.
La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis, y veré
la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad
cuando hiera la tierra de Egipto, X, 12-13. Roca de a eternidad, fuiste habita
para mí, sé mi escondedero fiel, sólo
encuentro paz en ti, rico, limpio manantial m, en el cual avado fui.

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