* El
público, rió, lloró y se quedó meditando hacia el futuro
Por
Epigmenio ROJAS CASTRO
CHOLULA.- Los asistentes a la tarde de
teatro, a la presentación de las 200 representaciones del monólogo “Inagada la
Vida”, de Alejandro Licona, rieron con las ocurrencias del personaje, lloró con
el diálogo y finalmente se quedaron meditando hacia el futuro, cuando se llegue
a la edad de ser viejos. Al finalizar se develó la placa por las 200
representaciones de dicho monólogo que escenifica Paco Gutiérrez.
Pasaban de
las 6 de la tarde de pasado viernes, las puertas del salón “Los Principales”,
del hotel Real de Naturales, se abrían para dar paso al público que se dio cita
en este lugar y no en el acostumbrado escenario de Casa del Puente, para poder
disfrutar de la obra de teatro.
Tras la
tercera llamada, cuando ya todos estaban en su lugar, apareció Paco Gutiérrez,
representando a un hombre de edad avanzada, quizá un abuelo, pero un tanto
desmemoriado, que tenía que hacer anotaciones para no olvidar nada, desde si se
había bañado, peinado, si se puso la ropa, y así hasta no olvidar sus llaves de
la casa.
Conforme iba
avanzando la obra, se daban situaciones chuscas, porque no encontraba su saco,
no recordaba a donde ir, que había hecho
un día antes, y entre destellos de lucidez, le aparecieron fajos de billetes, y
recordó que sus hijos se lo querían llevar a una “casa de descanso”, comprendió
que les estorbaba, un viejo con hijos sin valores, no se ocupan de ellos, los
viejos.
Finalmente
se verificó la develación de la placa por parte de Alejandro Licona y Fabián
Jiménez, concluyendo así la tarde de teatro.

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