* Luego de visitar a la viren de los Remedios, acudían al “trueque”
* Más de mil comerciantes participaron
Por Epigmenio ROJAS CASTRO
CHOLULA.- Se estima que fueron más de 50 mil los visitantes que arribaron a
la ciudad el pasado día 8, siendo la inmensa mayoría devotos de la virgen de
Los Remedios, santuario que era el motivo de su visita, pero al finalizar se
trasladaron al centro de la ciudad, y participar en el truque, en donde se tuvo
a poco más de mil comerciantes, quienes participaron en esta actividad
comercial.
Como ha ocurrido año tras año, desde tiempos inmemorables, casi
desde que apareció Cholollan, como pueblo en estas tierras, se desarrolló una
vez más, el festejó más grande para el pueblo, dentro de la milenaria feria
patronal en honor a la virgen de Los Remedios, en tiempos modernos, en un
pasado a su Dios Huitzilopochtli; se desarrolló el día de mayor actividad
comercial, llegando visitantes de muchas partes del país, algunos desde muy
lejos.
Los visitantes lo primero que hicieron fue acudir al santuario de la
virgen de los Remedios, a venerar a la santa imagen, a quien le agradecieron
por algún favor en especial, o bien pedirle algo especial.
Terminada su visita al santuario, el visitante encamino sus pasos
hacia el centro de la ciudad, en donde se desarrolló el trueque. Cientos de
artesanos y propios, como lo marca la tradición, desde muy temprano, antes de
que clareara el día, ya estaban instalados, en el mismo espacio en que desde hace
décadas lo han venido haciendo de generación en generación.
Se podían ver los montones de fruta de la región e incluso de otras
partes, que trajeron para comercializarlas, tanto de manera actual, es decir
recibiendo dinero por el producto o bien un intercambio equitativo y de común
acuerdo.
Se veían los montones de canastas, canastos, chiquigüites, petates,
y muchos productos más elaborados con palma; de igual manera cucharas, palas,
rodillos y otros artículos de madera necesarios en la cocina; no podían faltar
quienes ofrecieron las cuetlas, los chapulines, la carpa en hojas de maíz, con
su buena dotación de cebolla y chiles cuaresmeño, cocida al carbón; los
montones de aguacate criollo, quienes ofrecían la cecina o el queso de
Chiautla.
El turista, atraído por esta forma de comercio, arribó con la
intención de intercambiar algún producto, ropa u objeto diverso, por lo que los
propios tenían a la vista.
Las oleadas de visitantes se dejaron sentir durante todo el día, el
centro de la ciudad, quedó materialmente copado por el visitante y el
comerciante, quienes además de disfrutar del truque, del taco placero o taco de
feria, con cecina y rajas de poblano rojo, se divirtieron en los juegos mecánicos, y disfrutaron de la zona comercial
en los pasillos de la zona arbolada.

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