PARTE I
“Donde la
mano siente espinas los ojos ven un ramo de rosas”
San
Josémaría Escrivá de Balaguer
CHOLULA.- Eran las once de la mañana,
Pamela había llegado puntualmente para reunirse con su hermana Cameron en un
café, las cosas no habían estado bien últimamente, en realidad así era la
situación prácticamente desde siempre, por lo menos así le parecía a Pamela.
-Cameron,
¿Cómo estás? Tiene rato que no teníamos tiempo para platicar con calma, siempre andamos a las carreras y
cuando nos vemos en casa de mamá es de entrada por salida-
-Gracias por
venir Pamela, la verdad es que no me siento bien, estoy triste porque el novio
que conocí por internet no llegó a la cita, todo parecía estar muy bien,
hablábamos diario por chat y se veía muy animado pero el día que quedamos de
vernos no llegó-
Cameron era
una buena chica, hija de familia y había sido desafortunada en temas del amor,
ella no entendía porque las cosas no le funcionaban y había intentado de todo.
Desde su divorcio le habían presentado a diferentes amigos, citas a ciegas y
clubs de solteros por internet pero nada le funcionaba. Estaba desesperada y
creía que no valía la pena vivir, nadie la quería y estaba realmente
decepcionada de la vida que llevaba. Cameron había sufrido una enfermedad muy
grave cuando era joven y desde entonces la idea de la muerte la rondaba
constantemente, creía que moriría en cualquier momento a pesar de que el doctor
le dijo desde el principio que una vez superada la enfermedad no debería tener
miedo, esa enfermedad no presentaba recaídas.
Sin embargo
a pesar de que no pudiera recaer Cameron guardaba este temor celosamente y lo
sacaba cada vez que necesitaba sentirse miserable, era más bien como una
herramienta de cual echar mano para ser la víctima cada vez que se necesitara.
Este sentimiento había seguido a Cameron en su matrimonio y su marido la
abandonó porque a pesar de estar sana ella se auto compadecía y no podía
disfrutar de la vida. Ahora que se había divorciado ya tenía una herramienta
más porque no disfrutaba su momento actual dado que ya podía agregar a su
conversación que su marido la había abandonado.
CONTINUARÁ…
Te agradezco
tu tiempo y no dudes en llamarme si quieres algún consejo.
*** ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR es economista de la Universidad de las Américas Puebla, tiene
estudios de economía en STATE UNIVERSITY OF NEW YORK, Maestro en Alta Dirección
de Empresa por el IPADE, ha sido catedrático de la BUAP, IBERO, UDLAP y UPAEP.
Ha sido emprendedor radicado en México y Estados Unidos, ha colaborado como
columnista del Periódico “El Financiero Golfo Centro y es orgullosamente
Cholulteca.


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