CHOLULA.- Tenía que explotar una pipa
de gas en un hospital, con sus consecuentes muertos, heridos y la destrucción
total del inmueble y adyacentes, para que la Profeco sacara la cabeza, para
decir aquí estoy.
Lo hizo para
anunciar un simple cuadro comparativo de los productos que venden las tiendas
de autoservicio. ¿Y para eso es tamaña dependencia con tantos empleados con
sueldos nada modestos? la falta de prevención es negligencia y, por tanto, es
delito.
Cierto que
las gaseras tienen una larga lista de infracciones, ¿Y?, por el ambiente
corrupto de México, se debería llamar a cuentas a los Profecos, porque son
parte de esta y otras tragedias que han sucedido y, también el robo
indiscriminado de los piperos al surtir el gas.
En
acusaciones concretas, el gas faltante se repone y las pipas siguen trabajando
como si nada, lo que confirma eso de que “en México todo se puede” o “con
dinero baila el perro” o “aceitar la maquinaria”, etc. San Juan Izhuastepec, no
lo cerraron.

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