Por Mario SSALAMANCA RODRIGUEZ
Deseo amarte
más, en toda mi corta vida
Tú que
habitas en las fragantes flores
Amores de mi
amada, no te dejaré en la vida
Tú que
habitas en los huertos y fulgores
La mirada de
tus ojos no se apartaron de mí
Mi corazón,
se conmovió dentro de mí
Dormía, pero
mi corazón latía amada mía
He venido a
los huertos de mañana amiga mía.
Escuché la
voz de mi amado, que me llama
Estoy
enferma de amor ardiente, como llama
Cuál hermoso
velo de seda, ¡oh me vencieron!
De ojos
claros como alba, mi ser alumbraron.
Tus cabellos
rizados como cuervos negros
Esclarecidos
de sombras y noches negras
Ven conmigo,
iremos a los montes a ver los valles
Miremos,
desde las alturas el cielo y las estrellas.
No me
encuentro en el olvido, paloma blanca
De las
mujeres la más hermosa, como jazmines blancos
Has amado la
pureza, de oleos y alegrías
Hermosa como
la luna llena, al fulgurar.
No habrá
mentiras, amaremos siempre el bien
Tu boca
prendió mi corazón al hablar
Mi amado es
tiempo de amor, no deseo hablar
Tus labios
destilan besos para todo bien.
Es dulce el
paladar y más codiciable
Es mi amigo,
es de mi amado, es saciable
He
saboreado; he comido la miel del panal
Hijos de
príncipes y descendencia real.

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