Vemos a
diario los cilindros y pipas casi obsoletos que se usan, ante la impasibilidad
de las autoridades, la Profeco no ha funcionado.
Cuando se
descubre algún intento de robo de gas y se pone la queja, mandan a un inspector
de la misma empresa, reponen el faltante y no pasa nada, la pipa responsable
sigue trabajando. Estamos ante un panorama minado.
Ese mismo
día, en Ixcalli, se volteó otra y al otro día una más. Hay “Sospechosismo” de que se gana más con
los fraudes, que con la misma venta, cuando menos para los repartidores, y las
autoridades siguen dormidas en sus laureles, probablemente acallados con
cochupos.
Solo así se
explica tanto desgarriate que pone en riesgo la economía y seguridad de las
familias.
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