Por todo
cobran, con intereses deshumanizados, con esa voracidad hacendaria, aumentos en
combustibles, robos por miles de millones, compras de aviones carísimos,
cambios de placas y persecución a los que no pudieron pagarlas, corrupción,
impunidad, valemadrismo, etc.
La sociedad
está padeciendo un nuevo tipo de esclavitud: la esclavitud económica. la
mayoría ya no halla para donde hacerse o qué hacer; se acerca la última opción
que será la de no comer.
“Hay que
pagar al gobierno, aunque la familia perezca”. Recordemos que con el hambre de
los pueblos no se juega.
Conste que
lo advertimos, sin ser adivinos, solo que las evidencias lo anuncian. Ojalá y
no se desate algo más grave, pues nunca se había oído tanta insistencia para
que renuncie un primer mandatario.

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