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Después de la Muerte

Written By Unknown on domingo, 9 de noviembre de 2014 | 12:49




CHOLULA.- En la cruz del calvario Cristo, derrotó a Satanás, será arrojado al infierno. San Pablo escribe a los Corintios: En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados, incorruptibles y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tú victoria” ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la Ley. I. Co. 15-52-53-54-55. Lo que quiere decir luego de llegar al cielo dejaremos las preocupaciones, limitaciones físicas o corporales, los cuerpos lisiados, enfermos serán fuertes, hermosos y vigorosos; quienes conoce a Cristo no tenemos que temer a la muerte. La muerte para el cristiano es ir al hogar celestial. El cielo una santa ciudad. El libro del Apocalipsis lo dice, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi, la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido Ap. 21-1-2. Las características de la nueva Jerusalén. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el Tabernáculo de Dios con los hombres, y el morará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios, las puertas de esta ciudad nunca se cerrarán, y no habrá a quien temer, se podrá salir y entrar a la ciudad en el cielo, no conoceremos el fracaso, triunfaremos en todo cuanto hagamos allá, no habrá maldición. Y el trono de Dios y el cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, Ap. 22-3. Cuando la trompeta suene en aquel día final, y que el alba eterna rompa en claridad. Cuando la trompeta suene en aquel día final. Y que el alba eterna rompa en claridad. Cuando las naciones salvas a su patria lleguen ya, y que sea pasada lista, allí he de estar, cuando allá se pase lista a mi nombre yo feliz responderé. El libro del Apocalipsis, describe un huerto, donde el árbol de la vida y el río de vida vivirán abundantemente sus habitantes; el huerto del edén será restaurado. Al ladrón arrepentido Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Ic. 23-43. Cuándo la propia muerte, último de los enemigos, sea destruida ¿Dónde está, oh muerte tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tú victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado la ley, I. Co. 15-55-56. El espíritu santo mora en nosotros ayudando en las necesidades. Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús señor nuestro. RO 8-39. “UN día veremos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia, si somos fieles y perseveramos, en día recibiremos una herencia incorruptible, reservada en los celos para nosotros, I.P. 1-4. Un adía le veremos tal como él es: Amados ahora somos hijos d Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como él es, I. Jn. 3-2. En el estado de inocencia el hombre gozaba de completa comunión con aquel, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Después de su caída no pudo encontrar gozo en la santidad y procuró ocultarse de la presencia de Dios. Tal es la condición del corazón que no ha sido regenerado, no está en armonía con Dios ni encuentra gozo en la corresponde al corazón del amor infinito. Es imposible que escapemos por nosotros mismos del pecado en que se ha cometido, el corazón es malo y no lo podemos cambiar ¿Quién de la inmundicia puede sacar pureza” no hay nadie que pueda hacerlo, nuestra mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, no se somete a la ley de Dios, la educación, la cultura, el ejercicio de la voluntad son esfuerzos humanos, todo tiene su propia esfera pero no tiene poder para salvarnos, debe haber un poder que obre desde el interior, una vida nueva de lo alto, antes que el hombre pueda convertirse del pecado a la santidad. Ese poder es Cristo, únicamente su gracia puede vivificar las facultades muertas del alma y atraer estas a Dios a la santidad, no te asombres de que tenéis que nacer de nuevo. En aquel día sin nieblas. En qué muerte ya no habrá, y su gloria el salvador impartirá; cuando los llamados entren a su celestial hogar, y que sea pasada lista, allí he de estar, cuando todo aquí fenezca. Y nuestra obra cese ya, y que sea pasada lista allí he estar. Dios te ama.
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