CHOLULA.- Antes de dirigirse hacia
Tenochtitlan, Cortés llegó a Cholula, ciudad tributaria y aliada de los mexicas
con una población de treinta mil habitantes, que tenía un arraigado culto a
Quetzalcóatl. Los tlaxcaltecas no eran amigos de los cholultecas y advirtieron
a los españoles no confiar en ellos.
Una comitiva
de cholultecas dirigida por los capitanes Tlaquiach y Ttalchiac, salió al
encuentro del ejército de Cortés siendo recibidos y hospedados cuatrocientos
españoles y cuatrocientos totonacas dentro de la ciudad, pero los dos mil
tlaxcaltecas a quienes consideraban enemigos, debieron acampar en la periferia.
Durante dos
días el trato para los recién llegados fue hospitalario; poco después, las
autoridades cholultecas comenzaron a evadir a Cortés y sus capitanes, ya que
habían recibido en forma secreta instrucciones de Moctezuma para realizar una
emboscada y aniquilar a los españoles. Una anciana que pretendía convertirse en
la suegra de Malintzin confió a ésta lo que se tramaba y poco después la
intérprete por su parte alertó a Cortés.
A la mañana
siguiente el conquistador, anticipándose, capturó a los líderes cholultecas.
Con una señal prevista mandó a su ejército a realizar un ataque preventivo,
provocando la llamada matanza de Cholula. Más de cinco mil hombres murieron en
menos de cinco horas bajo el acero de las espadas españolas y la furia
incontrolable de sus aliados tlaxcaltecas y totonacas.
También se
dio la orden de incendiar casas y templos. A pesar de haber sido una acción
preventiva, muchas de las víctimas fueron civiles cholultecas que se
encontraban desarmados. Pocos guerreros ofrecieron resistencia reaccionando
hasta después de las dos primeras horas del sorpresivo ataque. Se sospechaba de
veinte mil guerreros mexicas acampados en las inmediaciones de la ciudad para
reforzar la emboscada; sin embargo, estos nunca aparecieron. Tras la victoria,
los españoles se apoderaron del oro y las joyas, mientras que los aliados
indígenas tomaron la sal y algodón.
El contingente
español, tlaxcalteca y totonaca permaneció en Cholula durante catorce días. Los
cholultecas que habían sido tributarios de los mexicas, fueron sometidos y en
la derrota, terminaron aliándose a las fuerzas de Cortés.
Los
conquistadores continuaron su expedición hacia Huejotzingo; atravesaron entre
los dos volcanes vigías del valle, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl por un
paraje boscoso que hoy lleva el nombre de Paso de Cortés. Del otro lado,
avistaron por primera vez el lago de Texcoco y la isla de la ciudad de
México-Tenochtitlan. Cruzaron por Amaquemecany Chalco-Atenco, donde embajadores
de Moctezuma intentaron convencerlos para detener su marcha. Tras una breve
estancia en Ayotzingo continuaron la marcha hacia Mixquic, Cuitláhuac
(Tláhuac), Culhuacán e Iztapalapa. Al llegar a la ciudad, la población veía con
asombro a los europeos y sus caballos. METRO
Matanza de Cholula
CHOLULA.- Antes de dirigirse hacia
Tenochtitlan, Cortés llegó a Cholula, ciudad tributaria y aliada de los mexicas
con una población de treinta mil habitantes, que tenía un arraigado culto a
Quetzalcóatl. Los tlaxcaltecas no eran amigos de los cholultecas y advirtieron
a los españoles no confiar en ellos.
Una comitiva
de cholultecas dirigida por los capitanes Tlaquiach y Ttalchiac, salió al
encuentro del ejército de Cortés siendo recibidos y hospedados cuatrocientos
españoles y cuatrocientos totonacas dentro de la ciudad, pero los dos mil
tlaxcaltecas a quienes consideraban enemigos, debieron acampar en la periferia.
Durante dos
días el trato para los recién llegados fue hospitalario; poco después, las
autoridades cholultecas comenzaron a evadir a Cortés y sus capitanes, ya que
habían recibido en forma secreta instrucciones de Moctezuma para realizar una
emboscada y aniquilar a los españoles. Una anciana que pretendía convertirse en
la suegra de Malintzin confió a ésta lo que se tramaba y poco después la
intérprete por su parte alertó a Cortés.
A la mañana
siguiente el conquistador, anticipándose, capturó a los líderes cholultecas.
Con una señal prevista mandó a su ejército a realizar un ataque preventivo,
provocando la llamada matanza de Cholula. Más de cinco mil hombres murieron en
menos de cinco horas bajo el acero de las espadas españolas y la furia
incontrolable de sus aliados tlaxcaltecas y totonacas.
También se
dio la orden de incendiar casas y templos. A pesar de haber sido una acción
preventiva, muchas de las víctimas fueron civiles cholultecas que se
encontraban desarmados. Pocos guerreros ofrecieron resistencia reaccionando
hasta después de las dos primeras horas del sorpresivo ataque. Se sospechaba de
veinte mil guerreros mexicas acampados en las inmediaciones de la ciudad para
reforzar la emboscada; sin embargo, estos nunca aparecieron. Tras la victoria,
los españoles se apoderaron del oro y las joyas, mientras que los aliados
indígenas tomaron la sal y algodón.
El contingente
español, tlaxcalteca y totonaca permaneció en Cholula durante catorce días. Los
cholultecas que habían sido tributarios de los mexicas, fueron sometidos y en
la derrota, terminaron aliándose a las fuerzas de Cortés.
Los
conquistadores continuaron su expedición hacia Huejotzingo; atravesaron entre
los dos volcanes vigías del valle, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl por un
paraje boscoso que hoy lleva el nombre de Paso de Cortés. Del otro lado,
avistaron por primera vez el lago de Texcoco y la isla de la ciudad de
México-Tenochtitlan. Cruzaron por Amaquemecany Chalco-Atenco, donde embajadores
de Moctezuma intentaron convencerlos para detener su marcha. Tras una breve
estancia en Ayotzingo continuaron la marcha hacia Mixquic, Cuitláhuac
(Tláhuac), Culhuacán e Iztapalapa. Al llegar a la ciudad, la población veía con
asombro a los europeos y sus caballos.

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