CHOLULA.- Estudios recientes no dejan
lugar a duda respecto a la importancia que tienen los estímulos para la
creación de hábitos y vivencias durante los primeros años de vida. Es tal la
capacidad de asimilación y respuesta de los bebés durante estos primeros años que
se ha venido a llamar a este período de
desarrollo la “edad de oro” del crecimiento y la educación.
Es en el
hogar familiar, por el entorno afectivo que lo envuelve, donde mejor se trabaja
la estimulación que supone un impulso para la adquisición de hábitos, para el
desarrollo de la inteligencia y para la formación de la sensibilidad y de la
voluntad. La tarea educativa durante
esta etapa consistirá en despertar la riqueza de posibilidades que ofrece un
cerebro en formación acelerada y capaz de un desarrollo imponente. La
consecuencia inmediata de realizar una buena tarea educativa con los hijos
durante sus primero meses será tener un niño bien desarrollado intelectual y
somáticamente habiendo potenciado al máximo sus posibilidades y que estará
preparado para recibir todos los complejos y abundantes conocimientos que le
exigirá su desarrollo personal y social.
La gran
capacidad de asimilación de los niños debidamente educada y estimulada en
función de los buenos principios y a través del ejemplo constante de los padres
hará que estos niños sean seres capaces, inteligentes, con voluntad fuerte,
felices y habitualmente inclinados al bien.
Las acciones
que emprendan los padres deben tener como objetivo el afecto hacia el niño, los
hijos deben de percibir, sentir y apreciar este afecto.
La primera infancia no es una sala de espera
sino una escuela intensiva de descubrimientos, llena de necesidades
intelectuales y afectivas. Un niño al que se le ha estimulado mucho y bien su
inteligencia, con buenos hábitos de comportamiento y que ha crecido con un
fuerte sentimiento de cariño de sus padres, es un candidato seguro y preparado
para alcanzar la felicidad. La educación pronta, en impartida en la alegría de
un hogar done reina el amor, ayuda al pequeño a ser un buen hijo, en ejemplar
hermano y una persona completa que colaborará con el progreso de la humanidad.
Te agradezco
tu tiempo y no dudes en llamarme si quieres algún consejo.
*** ENRIQUE
RUIZ VILLASEÑOR es economista de la Universidad de las Américas Puebla, tiene
estudios de economía en STATE UNIVERSITY OF NEW YORK, Maestro en Alta Dirección
de Empresa por el IPADE, ha sido catedrático de la BUAP, IBERO, UDLAP y UPAEP.
También ha colaborado como columnista del Periódico “El Financiero Golfo
Centro” y orgullosamente Cholulteca.

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