Home » » Pedro “Perico” Roldán Fuentes, disfrutó la vida haciendo amigos

Pedro “Perico” Roldán Fuentes, disfrutó la vida haciendo amigos

Written By Unknown on lunes, 23 de diciembre de 2013 | 11:22

* Kikiriki, ese era el gallo; se fue un personaje cholulteca
* Su forma de ser le permitió alcanzar lo que deseaba 
* Además de panadero, fue torero, basquetbolista, charro, y más

Por Epigmenio ROJAS CASTRO

CHOLULA.- A la edad de 71 años, un cholulteca que al paso de los años se convirtió en todo u personaje de la historia en el municipio, dejó de existir el pasado 16 de diciembre faltando unos minutos para las 2 de la mañana. El famoso –Kikiriki- emulando el canto del gallo se apagó por completo, dejando así de sufrir por el mal que le aquejaba, rodeado de sus seres queridos, quienes fueron avisando a familiares y amigos, del deceso.

Conforme se fue conociendo la noticia, se le empezó a recordar al famoso “Perico”, como se le conocía desde niño, se recordaba su manera de ser, alegre, dicharachero, bromista, en fin tal y como fue, llegando a ocupar un lugar especial en la sociedad cholulteca, en esta ocasión le brindamos un reconocimiento recordando precisamente algunas de sus anécdotas, muchas de las cuales nos las platico al ser entrevistado para el espacio llamado “Cholula de mis Recuerdos”, que tenía Quetzal, Verdad sin Compromiso.

…en torno a una mesa, en una fiesta, un grupo de amigos platicaban de temas diversos, entre ellos el famoso “Perico”, quien parecía no cansarse de comentar anécdotas de su vida, en bromear a “costilla” de sus amigos, presentes o ausentes, de contar algún chiste, de mostrar los calendarios, que a algunos llegaban a espantar, eran de ciertas damas…, o bien entrar a una plática seria, lo cual resultaba ser más que difícil, porque de momento llegaba la ocurrencia o el comentario sobre algún político.

Así se le recuerda a “Perico” Roldán, como se le recuerda cuando de joven, era aficionado del basquetbol, deporte que empezó a practicar desde muy chico, teniendo ciertas cualidades y habilidades para el deporte ráfaga, las cuales le permitieron ser parte del equipo de la ciudad, y de ahí ser seleccionado estatal y nacional. Desde aquellos años, sus bromas le empezaron a ser apreciado por sus amigos, aunque esas mismas bromas le causaron dolores de cabeza a sus padres, Don Joaquín Roldán y doña Felicitas Fuentes; como él mismo lo comentó, porque del CELMA, apenas a unas horas de haber ingresado en el nivel secundaria, llamaron al papá y le pidieron que se lo llevara, por lo cual continúo sus estudios en la ciudad de Puebla.

“Perico” Roldán, llegó a un encuentro nacional, en Chihuahua, nos comentó –Estaba nervioso, el gimnasio llenó, todos contra los poblanos, mis compañeros reflejaban también el nerviosismo, jugaríamos contra los de casa, era el partido inaugural. Empezamos a calentar, a hacer entradas hacia el aro, y nos llamó el entrenador, nos acercamos a la banca y vi que un hombre de baja estatura, chaparro, pelón y orejón se diría al centro de la cancha, vino a mi mente, el señor Paredes, y salí corriendo hacia él, lo brinque, como lo hacía sobre el señor Paredes; se me vinieron encima 3 sujetos, madre mía, que pasa, me preguntaba, la ovación era tremenda en el gimnasio, aplausos, porras, no entendía que pasaba. El chaparro pelón, dijo me dejaran, vio hacia todos lados y me preguntó ¿Sabes quién soy jovencito? Sonreí, no sé si de nervios o de burla y dije –no-, me respondió con cierta sonrisa, -Soy el gobernador, jovencito, ahora vete a jugar-.

Así como esa muchas anécdotas, cientos quizá, contadas muy a su estilo. Recordó en alguna ocasión cuando la hizo de torero, no se le creía y empezó a narrar, -Por mi madrecita santa, levantando la vista y besando la cruz formada por sus dedos, fue en San Andrés, en su feria, andaban buscando torero, y me dije, yo puedo, y le entramos. Mi pariente “El Bicho” Roldán, fue mi ayudante. Te imaginas, salí de la panadería con mi traje de luces, no me acuerdo de donde lo saque, y ahí íbamos caminando hasta San Andrés, y ya te imaginaras, las burlas de todos, y la respuesta no se hacia esperar. Partimos plaza, no hombre, en verdad nos sentíamos toreros, hasta que vimos a los toros, y a correr-.

Fue tan versátil en su vida, que llegó a participar, en algunas películas, las que se filmaron en la ciudad, como La Pintada, en la cual junto con su grupo de amigos inseparables, Roberto, Evodio, y otros, la hicieron de extras, en una cantina protagonizaron una pelea, que primero como buenos amigos, solo macaban los golpes, el director les pidió realismo, y lo hicieron con tal realismo, que tras grabar la toma, los tuvieron que entrar a separar, porque ya se estaban pegando en serio.

Ni los sacerdotes se salvaban de sus bromas, de sus comentarios, los decía y hacía de tal manera, que era casi imposible el enojarse o molestarse, la risa siempre le ganaba al blanco de su broma, y es que era fino para decirlas y aplicarlas.

Los políticos no se salvaban de su buen humor, ya fueran del municipio, del estado e incluso a nivel nacional. Iniciaba lanzando el famoso –kikikiri-, emulando el canto del gallo, y la frase –Ese es mi gallo-, la risa de todos se dejaba escuchar, porque buscaba el momento más indicado para él, para lanzar el grito de la batalla política.

Fue hijo de un presidente municipal, tío de la primera presidenta municipal, padre de una diputada suplente por dos ocasiones; él no se postuló para ningún cargo, pero lo invitaban a ir a las campañas, a eventos políticos, se fue convirtiendo en una pieza clave en los eventos.

Sus andanzas, con sus compadres como les decía a Roberto Jiménez, Evodio López, Polo Jiménez, las combinaba con su actividad laboral, la panadería, en la convivencia cotidiana con los panaderos, aprendió el buen albur, a contestar siempre con dichos y bromas. La fama de La Blanca, la supo aprovechar para llevar su tradicionales y especiales panes como las hojaldras o bien las roscas de reyes, más allá de las fronteras estatales, a Los Pinos, de donde cada año le hacían importantes pedidos. En algunas ocasiones lo llegaron a entrevistar en Televisa, a donde también llevó a probar las roscas de reyes, y hasta a Roma, llegó a mandar ese pan de temporada.

Se codeo con artistas de fama nacional o internacional, como Rafael Cedeño, que era el prototipo del charro mexicano, alto, fornido, bigotón, todo un “macho”, con quien se fue de parranda, llegaron a Chipilo, y lo presentaron como artista, pero como lo conocían los chipileños le gritaban desde las gradas, porque estaban en un palenque –ese no es artista, ese es panaderi-. Al paso de un rato y al calor de las copas, horrible descubrimiento, al artista famoso, se le hacia agua la canoa, y a correr, para salvar el  pellejo.

Vestía si la ocasión así lo ameritaba su traje de charro, le gustaba la charrería, llegó a tener caballos y salía a pasear en ellos, aprovechando que el vestuario captaba la mirada de las damas, para poder enviarles algunos versos, una sonrisa y si se podía algo más, siempre dentro de un marco de respeto, pero que le funcionaba con el sexo débil.


Así, se podrían llenar páginas y páginas de tantas anécdotas que platicó, de momentos que se vivieron con el amigo, con quien decidió hacer publicidad de su panadería en la 7 Sur y la 7 Oriente, poniendo la frase de –Donde mejor las dan, con Perico Roldán-, en paz descanse el amigo de miles de cholultecas.
Share this article :

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Support : Creating Website | Johny Template | Mas Template
Copyright © 2011. El Quetzal - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger