Tiene
elementos formales arcaizantes que siguen la tradición de las figuras tardo
medievales como por ejemplo reducido movimiento, expresión de ligera dulzura,
contra posta, pliegues en el manto que caen sobre el brazo. Lleva el cabello
suelto y dos rizos caen al frente. Representa a la Virgen María en su
advocación de Inmaculada Concepción inspirada en los modelos de la thota pulcra
de principios del siglo XVI.
A través de
los años, los datos históricos se han traslapado con las leyendas y las creencias
populares. Estas tradiciones son de gran valor porque son lo que le dan
significado y continuidad al culto de la Virgen del "cerrito", como
cariñosamente la nombran en Cholula. La referencia legendaria más antigua sobre
el origen de la Virgen la encontramos en una glosa del Códice Cholula,
probablemente realizado poco antes de 1640. La traducción del náhuatl es la
siguiente:
Cuando con
gran milagro...
Mostró. ..
en Roma a nuestro amado padre
fray Antonio
... la limpia Virgen Santa María
Le dijo
servidor mío irás allá...
la Nueva
España en las Indias y verás que está en pie un cerro
ahí me
establecerás, dónde entrarán en un palacio
. .los
recibiré, escucharé su llanto y
Dentro de la
tradición oral hay varias versiones sobre los orígenes de la imagen. En una
versión se dice que fray Martín de Valencia era el dueño de la pequeña imagen.
Durante el viaje al Nuevo Mundo, en el barco, el fraile oyó una voz que le
decía "Hazme un santuario en lo alto de un cerro hecho a mano". El
fraile atribuyó esas palabras a su imaginación y no pudo comprender el mensaje.
Cuando llegó a Cholula vio un cerro muy alto y le explicaron que estaba hecho
de adobe, en ese momento entendió que allí era el sitio donde la Virgen quería
que se le construyera su santuario.
En una
segunda leyenda se dice que un fraile franciscano, un día que subió al
Tlachihualtépetl se le cayó y se extravió. Tiempo después se vieron unos
destellos en el cerro, fueron los frailes a investigar de dónde provenían y
hallaron la santa imagen.
Otra versión
cuenta que un soldado español que venía con Cortés, traía en su cargamento la
imagen que le había hecho varios milagros. El soldado se quedó en el convento
de San Gabriel donde enfermó y murió.
Antes de morir heredó sus pertenencias a
un fraile que lo cuidó durante la enfermedad. Un día el fraile vio que una luz
salía del cargamento del soldado que estaba abandonado en un rincón del
convento, al abrirlo encontró la imagen milagrosa. El rayo de luz se dirigía al
cerro artificial, por ello entendió que había que construir el santuario en ese
lugar.
Rosa Denise
Fallena Montaña Candidata a doctorado por parte de la facultad de filosofía y
Letras de la UNAM.

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