@cmaciaspalma
Si de
experiencia vamos a hablar, la de los diputados federales poblanos priistas es
vasta y competitiva. Pero si de resultados políticos en la entidad hablamos,
dejan mucho que desear. La bancada priista en la Cámara de Diputados no se ve,
no se siente, parece no ser representativa y tampoco ha significado un
contrapeso para el absoluto poder y control que el gobernador Rafael Moreno
Valle tiene sobre todo lo que se mueve en territorio poblano. Y todo, es todo.
Sin formar
un bloque político de peso para el PRI y la entidad poblana, los legisladores
andan como desbalagados; como que cada quien anda en su tema; como que las
individualidades son más importantes que las acciones de grupo; como que cada
quien jala agua para su molino.
Esto no
quiere decir que dejen de cumplir con su compromiso de atender las tareas que
la Nación les demanda; que hagan a un lado su pasión por el servicio; que se
olviden de su sacrificio personal por el amor a México, que abandonen su cuerpo
y alma para entregarse a sus representados.
Lo cierto es
que la bancada priista ni se ve ni se siente políticamente en Puebla.
Pero también
es parte del legado de Mario Marín: un PRI devastado, dividido, avergonzado de
su ex líder moral. Un PRI poblano sin rumbo y con escasos liderazgos.
Y experiencia
no les falta. Ahí está un Jesús Morales Flores quien suma por lo menos 4
décadas como diputado local y federal y secretario de Educación Pública. Pero
su experiencia acumulada no se refleja en peso específico y menos en contrapeso
para el gobierno morenovallista, al que por cierto sirve como Director de
Protección Civil su hijo Jesús Morales Rodríguez. Y como siempre, duele más el
cuero que la camisa.
Enrique
Doger Guerrero juega solo. Es priista pero se maneja como diputado
independiente. Su experiencia no está en duda: rector de la BUAP y alcalde de
Puebla, diputado local y ahora federal. Doger es Doger y los demás, no existen.
Víctor Díaz
Palacios, un diputado activo y experimentado pues es la tercera vez que nos
representa en la Cámara de Diputado. Polemista, con buen discurso y aguerrido
en la discusión legislativa. Hace política allá, en el DF, sólo allá.
Rocío García
Olmedo es otra más de quien su experiencia no está en duda y menos su talento y
mucho menos su compromiso social. Política de tiempo completo tampoco reúne los
consensos como para que sus compañeros formen un bloque de contrapeso político.
Y qué decir
de Javier López Zavala. Excelente negociador pero siempre en las tinieblas. Su
derrota ante Moreno Valle le resta autoridad moral como para poner orden o
encabezar una sana rebelión que le de oxígeno al PRI poblano. Es otro de los
diputados que se maneja solo.
José Luis
Márquez también acumula ya experiencia, pero siente que ya cumplió con su
compromiso con Marín y con Zavala. Ahora, él es él. También hay otros
diputados. Sí, otros.
Todos ellos
como el buen poblano: si no soy yo… tú tampoco.
A eso habrá
que agregar la sospechosa relación de todos, cada quien por su lado claro, con
el morenovallismo. Un sospechosismo que a veces raya en la complicidad y el
entreguismo. Salud.
El Verdugo
Es posible
que la propuesta de reforma Hacendaria elimine la propuesta de gravar con el 16
por ciento de IVA a las colegiaturas. El Verdugo dice: ese IVA deben pagarlo
los dueños de las escuelas que son, las escuelas, negociazo. Si no fuera así,
que las vendan.

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